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Dieta mediterránea

¿Qué es?

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El término “dieta mediterránea” se refiere a los hábitos alimenticios de algunas regiones mediterráneas asociadas al cultivo del olivo. Aunque el patrón dietético mediterráneo varía según las regiones geográficas, se pueden identificar algunas características comunes al mismo:

  • • Elevado consumo de alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales (pan, pasta) y frutos secos, que se consumen frescos o mínimamente procesados lo que hace que conserven sus propiedades nutricionales.
  • • El consumo de aceite de oliva como principal fuente de grasa de la dieta.
  • • Ingesta moderada de pescado y de aves y una ingesta reducida de carnes rojas.
  • • Consumo moderado de lácteos (yogur y el queso) y de huevos (entre 0 y 4 por semana).
  • • El consumo moderado de vino, especialmente durante las comidas.

Además de una pauta nutricional que usa alimentos combinados de forma variada y equilibrada, la dieta Mediterránea es un estilo de vida que implica la práctica de ejercicio físico moderado y constituye en su conjunto un patrón de vida saludable.

¿Qué hace?

El primer estudio que estableció los efectos beneficiosos producidos por la dieta mediterránea fue el “estudio de los 7 países”, llevado a cabo en los años 50. Este estudio analizó factores de riesgo cardiovascular entre 13.000 hombres de 40-59 años que vivían en 7 países: Finlandia, Estados Unidos, Japón, Holanda y 3 países mediterráneos: Grecia, Italia y Yugoslavia. Los países de la dieta mediterránea mostraron tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio, accidente vascular cerebral etc) mucho menores en comparación con los países que no seguían el patrón dietético mediterráneo, lo que puso de manifiesto el efecto protector la dieta mediterránea frente a esta enfermedad.

 

 

Nutricion

 

Posteriormente, otros estudios han investigado los efectos de los distintos componentes dietéticos de la dieta mediterránea en otras poblaciones encontrando, en general, una disminución en los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y de la mortalidad por esta enfermedad. Uno de los estudios más relevantes, investigó el efecto de la dieta mediterránea en pacientes que habían sufrido algún episodio de infarto de miocardio. Los pacientes siguieron una dieta mediterránea durante 27 meses y los resultados mostraron que la mortalidad cardiovascular fue un 70% menor en el grupo que siguió la dieta mediterránea comparado con los que no la siguieron.

Posteriormente, otros muchos estudios han ido demostrando como la dieta mediterránea puede reducir en riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, precisamente por sus efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo mayoritarios que desencadenan esta enfermedad, como es el caso del colesterol LDL.

¿Cómo nos protege?

Con el fin de encontrar que componentes de la dieta podrían ser los responsables de dicho efecto protector se examinaron la ingesta de nutrientes llegando a la conclusión de que la sustitución en la dieta de los grasa saturada por la monoinsaturada del aceite de oliva (fundamentalmente el ácido oleico) resulta beneficiosa en la enfermedad cardiovascular. Está demostrado que la grasa saturada de la dieta sube las cifras de colesterol, mientras que la sustitución grasa saturada por grasa insaturada o grasa monoinsaturada(ácido oleico del aceite de oliva) ayuda a mantener niveles normales de colesterol en sangre.

Por otra parte, el elevado consumo de compuestos antioxidantes es otro de los argumentos empleados para explicar el efecto beneficioso de la dieta mediterránea en la enfermedad cardiovascular. La elevada exposición a las radiaciones solares y las temperaturas cálidas existentes en las regiones de la cuenca mediterránea, lleva a las plantas a desarrollar mecanismos de defensa mediante la acumulación de sustancias antioxidantes, como son por ejemplo los polifenoles. La dieta mediterránea es rica en frutas, verduras y aceite de oliva y conduce por tanto a una elevada ingesta de antioxidantes que podrían trasladar sus propiedades biológicas al organismo. El aceite de oliva virgen extra contiene polifenoles. El consumo del polifenoles del aceite de oliva contribuye a la protección de los lípidos sanguíneos del daño oxidativo.

Este daño oxidativo predispone a la enfermedad cardiovascular.

Los beneficios cardiovasculares observados en las poblaciones con patrón dietético mediterráneo también han influenciado en las recomendaciones nutricionales para la prevención de enfermedad cardiovascular de sociedades y organismos internacionales. Así, la Organización Mundial de la Salud en su último informe recomienda sustituir el consumo de grasa saturada por grasa monoinsaturada (subrayando así el consumo de el aceite de oliva) y aumentar el consumo de frutas y verduras frescas. De esta última recomendación se puso en práctica la campaña “5 al día”.