Aceite de oliva virgen extra y aceite de oliva virgen

La definición

La definición de aceite de oliva virgen extra se creó para diferenciar dos tipos de calidad de aceite que se pueden obtener de la transformación de la aceituna en el molino: el aceite de oliva virgen y el aceite de oliva virgen extra, que es el aceite de más calidad. Ambos aceites se obtienen del fruto, o la drupa como se conoce, del olivo (Olea europea) mediante procesos mecánicos (presión de las aceitunas) y otros procesos físicos (decantación, centrifugación y filtrado) en condiciones térmicamente controladas.

El aceite de oliva virgen y el aceite de oliva virgen extra son los únicos aceites vegetales que pueden considerarse totalmente productos naturales, ya que no están sometidos a ningún proceso de extracción química o de refinación.

Para el aceite de oliva virgen, la evaluación organoléptica según la normativa de la UE debe tener en cuenta la mediana de los defectos y del atributo frutado. El nivel de acidez debe ser igual o inferior al 2%. En el aceite de oliva virgen extra, que destaca por su sabor y olor intachables, la acidez debe ser igual o inferior al 0,8 %.

Según la clasificación del Reglamento Europeo 2568/1991 y posteriores modificaciones, el aceite de oliva virgen extra es un: “Aceite de oliva cuya evaluación organoléptica tiene una mediana de atributo frutado (Mf)> 0 y una mediana de los defectos (Md) = 0, cuya acidez libre expresada como ácido oleico no es superior a 0,8 % y que posee unas características que se ajustan a las de la categoría“.