10 de julio de 2013

El aceite de oliva y los frutos secos reducen un 30% el riesgo de infarto

El consumo de aceite de oliva virgen extra y de frutos secos contribuye a prevenir las enfermedades cardiovasculares, en concreto, se reduce un 30% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Así se desprende del estudio español Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), que ha sido publicado en la prestigiosa revista médica ‘The New England Journal of Medicine’. El estudio Predimed, en el que han participado de forma voluntaria 7.447 pacientes de toda España sin enfermedad cardiovascular conocida, es uno de los estudios nutricionales más importantes llevados a cabo en el mundo. Ha supuesto diez años de trabajo de 19 grupos de investigación de Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Navarra, País Vasco y Valencia, coordinados por Ramón Estruch del Hospital Clínico de Barcelona. El estudio Predimed se inició en 2003 y los resultados principales del mismo se han publicado diez años después en una revista de prestigio del ‘New England Journal of Medicine’. El objetivo primario del estudio era averiguar si la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o con frutos secos superaba a la dieta bajas en grasas a la hora de evitar complicaciones cardiovasculares mayores (infarto de miocardio, ictus o muerte por estas causas) en pacientes de entre 55 y 80 años con una alta probabilidad de desarrollar este tipo de enfermedades, pero que aún no las habían padecido. Para dar respuesta a esta incógnita se diseñó un gran ensayo clínico de intervención dietética en el que los pacientes que aceptaban participar se asignaban al azar a uno de los tres grupos de tratamiento: dieta mediterránea más aceite de oliva virgen extra, dieta mediterránea más frutos secos y dieta baja en todo tipo de grasas. Tras cinco años de seguimiento, se observó que aquellos participantes que habían realizado una dieta mediterránea, suplementada con aceite de oliva virgen extra o con frutos secos, tuvieron un 30% menos de complicaciones cardiovasculares mayores (infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular) que aquellos que siguieron una dieta baja en grasas. El riesgo de ictus se redujo un 33%, el de infarto un 20% y el de muerte de origen cardiovascular un 31%. Más información sobre el estudio Predimed.