17 de septiembre de 2019

El cambio climático también afecta a los olivares

Un grupo de científicos concluye, tras estudios recientes, que los olivares sufren daños notables debido al cambio climático global.


Investigadores del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba en España, trabajando en colaboración con las Ciencias Agroforestales de la Universidad de Sevilla, Ifapa Venta del Llano de Jaén y Citoliva, han verificado la incidencia del cambio climático en los olivares, como recientemente ha reportado la Fundación Descubre.


Los científicos simularon las condiciones de un aumento de temperatura de cuatro grados en dos variedades de aceitunas y concluyeron que la cantidad de frutos se reduce, el proceso de maduración se adelanta y la pulpa es de menor tamaño, por tanto, la cantidad de aceite obtenido es menor.


El estudio, el primero en analizar en el campo los cambios en cada etapa del desarrollo del olivo relacionados con las variaciones de temperatura, tuvo lugar en el Campus de Rabanales de Córdoba entre 2015 y 2017.



«Hemos generado el gradiente de temperatura máximo esperado en la cuenca mediterránea mediante el uso de cámaras al aire libre», dijo María Benlloch-González, investigadora de la Universidad de Córdoba. Sus hallazgos fueron publicados en el informe «Efectos del calentamiento global sobre el rendimiento y la maduración de la fruta de los olivos que crecen en condiciones de campo» en la revista Scientia Horticulturae. «La floración y, por lo tanto, el comienzo del período de maduración ocurre antes, pero el tiempo que transcurre hasta la madurez es mayor», dijo María Benlloch-González.



Entre los patrones comunes se observó que, en promedio, hay un adelanto de dos o tres semanas en la maduración. «El tamaño del hueso de aceituna no varía, pero el tamaño de la pulpa sí y la proporción entre ellos disminuyó constantemente de una cosecha a la siguiente” aclaró la investigadora.



Al medir el diámetro del tronco, los investigadores descubrieron que los olivos crecen más cuando la temperatura promedio es 4 grados más cálida, lo que requiere una poda significativamente mayor.

El estudio consistió en alojar los 11 olivos de la muestra en una cámara abierta solo en la parte superior con aire caliente bombeado en la base. Los sensores de temperatura aseguraron que siempre fuera 4 grados más cálido por dentro que por fuera, por otra parte, las condiciones de crecimiento eran óptimas y naturales. «La exposición al viento, la polinización y la lluvia permanecieron», añadió María Benlloch-González.



Estudios anteriores han tratado de determinar los efectos del cambio climático comparando el crecimiento de los olivos en dos regiones con temperaturas medias diferentes. «Nuestro resultado es más preciso, ya que muchos procesos fisiológicos no están determinados solo por la temperatura promedio, sino por la duración del día y las fluctuaciones térmicas», explicó María Benlloch-González.