Español
6 Noviembre 2020

Por qué una buena tierra proporciona mejores aceites

El clima y las condiciones durante la cosecha no son los únicos factores que pueden afectar a la calidad de las aceitunas que se cultivan para elaborar aceite de oliva. Otro factor importante que los agricultores deben considerar para obtener la mejor cosecha posible es la tierra.

 

El tipo de suelo utilizado para cultivar olivos influye en la calidad y el sabor del fruto. De hecho, dos aceitunas de la misma variedad pueden cultivarse en las mismas condiciones, pero con un suelo diferente, el resultado serán aceitunas con características distintas.

Deoleo colabora estrechamente con los agricultores para garantizar que todas las aceitunas utilizadas en sus aceites se cultiven en un suelo de alta calidad y que la cubierta vegetal del suelo, es decir la flora que protege el suelo, se preserve para garantizar un entorno saludable para el crecimiento de los árboles.

Suministrar la cantidad justa de agua

Los olivos son originarios de tierras no irrigadas, por lo que no necesitan agua en abundancia. En verano, la cubierta vegetal ayuda a mantener y proteger la humedad del suelo ante las altas temperaturas. Ocasionalmente, los agricultores pueden considerar necesario el riego especialmente durante temporadas cálidas y de sequía.

Rafael Sicilia, agricultor de Andalucía especializado en las variedades de aceitunas Hojiblanca y Picudo, explica que existe un delicado equilibrio en lo que respecta a la cantidad de agua necesaria para el cultivo de la aceituna perfecta: “El olivo es un árbol de secano, algunos agricultores le proporcionaran riego para aumentar la producción”. Sin embargo, añade, las aceitunas cosechadas en estas condiciones tendrán un menor contenido de grasa, por lo que se obtiene menos aceite del fruto”.

Considerando la geografía la altitud de la tierra

Además del acceso al agua, los agricultores deben adaptar sus técnicas de cultivo a los factores geográficos, como la elevación del terreno. Por ejemplo, si un olivar se encuentra en un terreno llano, el suelo es más profundo y permite al árbol producir más frutos.

Juan Caballero, Presidente Ejecutivo de la Cooperativa Olivarera de Los Pedroches en Andalucía, posee olivares situados en una ladera donde el suelo es poco profundo y la pendiente permite que el agua se extienda fácilmente a través de los olivares. Para retener esa agua y luchar contra la erosión, los agricultores utilizan sistemas naturales, como permitir que las plantas crezcan de manera natural en el suelo, y el uso de materiales orgánicos como el estiércol. “Los suelos más profundos conllevan mayor producción”, explica Caballero. “Pero eso no significa que la calidad sea mejor o peor, tan solo afecta el rendimiento del terreno”.

Preservando la biodiversidad

Después de 33 años en la industria, Caballero cree firmemente que mantener el ecosistema natural de la tierra es crucial. La cubierta vegetal protege a los olivos y ayuda a preservar la biodiversidad. Es importante que los agricultores tomen en cuenta la biodiversidad, ya que protege el ecosistema natural de un entorno en el que cada planta y animal desempeña un papel esencial: “Promovemos el crecimiento de flora autóctona, como el trébol, pero al mismo tiempo nos asegurarnos del crecimiento de una gran variedad de plantas de la región”, comenta Caballero.

Una técnica común para mantener un suelo rico en nutrientes tiene lugar después de la cosecha. Sicilia y Luque, que gestionan más de 120 acres, podan las ramas de los olivos, las aplastan y las esparcen por el suelo, este método completa el ciclo del ecosistema del olivar.

Mediante un minucioso seguimiento de la captación del agua y la biodiversidad, los agricultores podrán hacer crecer olivos que perduren durante años. Por su parte, estos árboles darán frutos que están a la altura de los estándares de Deoleo. Manteniendo un suelo rico en nutrientes, los agricultores pueden producir sistemáticamente el aceite de oliva virgen extra de alta calidad que los consumidores esperan.