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27 Diciembre 2022

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La población suma y sigue: Ya somos 8 billones de personas en el mundo

Bienvenidos los 8.000 millones de habitantes del mundo, esa fue la cifra que se alcanzó el pasado 15 de noviembre de 2022, un día que pasará a la historia

En los dos últimos siglos, hemos visto cómo nuestra población se disparaba de 1.000 millones a 8.000 millones de personas. Junto con este auge demográfico, también se ha disparado la industria y el consumo de aceite de oliva. Según el Consejo Oleícola Internacional, el consumo de aceite de oliva casi se duplicó de 1991 a 2021.  Un crecimiento que se prevé que continúe a medida que más países adopten la dieta mediterránea que incluye el aceite de oliva como uno de sus ingredientes principales.

Pero ¿podrá esta industria seguir el ritmo de una población en rápido crecimiento? Un crecimiento demográfico tan espectacular conlleva preocupaciones sobre la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el abastecimiento agrícola.

Afortunadamente, la industria del aceite de oliva está bien posicionada para responder a estos retos. Como una de las industrias más antiguas del mundo, tiene una larga historia de adaptación a nuevas circunstancias e innovaciones.

El olivo existe desde la antigüedad: se cree que su cultivo se remonta a hace más de 5.000 años. Con el paso de los siglos, el número de habitantes fue aumentando, al igual que la demanda de fuentes de alimento y sustento. Con el tiempo, el cultivo del olivo se extendió por todo el mundo, desde Europa hasta el norte de África y más allá. En respuesta, los productores aumentaron la productividad plantando más árboles, utilizando mejores tecnologías, fertilizantes orgánicos y riego por goteo para conservar el agua, además de cultivar distintas variedades que pueden madurar más rápido. Esta evolución del sector ha contribuido a garantizar que las aceitunas y el aceite de oliva sigan siendo una fuente viable de alimentos para una población mundial en constante crecimiento.

Más allá de la producción, el futuro del aceite de oliva es prometedor porque se utiliza en un amplio abanico de culturas, desde Italia a la India y más allá. De hecho, países no pertenecientes a la UE como China y la India figuran entre los mercados de mayor crecimiento. Con una popularidad que trasciende continentes y países y un amplio reconocimiento como uno de los aceites de cocina más sanos que existen, el aceite de oliva ocupa un lugar en la mesa no sólo como alimento básico, sino como elemento clave para mantener sana a nuestra enorme población.

En resumen: El aceite de oliva tiene un futuro apasionante ante nuestra creciente población. Su larga historia, su adaptabilidad moderna y sus crecientes medidas de sostenibilidad lo hacen idóneo para satisfacer la creciente demanda de alimentos sanos en todo el mundo.

En un futuro lejano (o no tan lejano) daremos la bienvenida a nuestro habitante número 9.000 millones, es importante considerar cómo las aceitunas y el aceite de oliva pueden contribuir a alimentarnos y mantenernos sanos. Las estimaciones apuntan a que el próximo hito de los mil millones podría producirse ya en 2050, razón por la cual las prácticas sostenibles son tan importantes para garantizar el crecimiento del sector a largo plazo. Brindemos por muchos siglos más de éxito de uno de nuestros productos alimentarios más antiguos.